En música existen notas naturales y notas alteradas. Si pensás en el teclado de un piano, las naturales son las teclas blancas; las alteradas, las negras. Las alteraciones son justamente los símbolos que transforman una nota natural, subiéndola o bajándola medio tono (también podés pensarlo como la mitad de la distancia mínima entre dos sonidos). Entender cómo funcionan es un paso imprescindible para leer una partitura con confianza.
Los tres símbolos básicos
Existen tres alteraciones fundamentales, y cada una cumple una función distinta:
- Sostenido (♯): sube la nota medio tono.
- Bemol (♭): baja la nota medio tono.
- Becuadro o natural (♮): cancela una alteración anterior y devuelve la nota a su estado natural.
A esto se suman las alteraciones dobles, menos frecuentes pero igual de necesarias en ciertos pasajes:
- Doble sostenido: sube la nota dos semitonos, es decir, un tono entero.
- Doble bemol: baja la nota dos semitonos, un tono entero.
La música occidental que solemos tocar se organiza con estas cinco alteraciones. Existen también los microtonos, alteraciones más sutiles propias de otras tradiciones musicales, pero quedan fuera del sistema que usamos habitualmente.
Dónde y cómo se escriben
Un detalle clave de notación: la alteración siempre se coloca antes de la nota, es decir, a su izquierda. Pero no todas las alteraciones funcionan igual ni tienen el mismo alcance dentro de una obra. Se distinguen tres tipos según su ubicación y su duración:
Alteraciones propias
Son las que se colocan en la armadura de clave, justo después de la clave y antes del indicador de compás. Modifican todas las notas de ese nombre a lo largo de toda la obra, salvo que se indique lo contrario.
Por ejemplo, si la armadura tiene dos sostenidos ubicados en las líneas correspondientes a fa y do, eso significa que todos los fa y todos los do de la pieza van a sonar sostenidos. De la misma manera, una armadura con cuatro bemoles en si, mi, la y re indica que esas cuatro notas van a sonar bemol durante toda la obra, a menos que aparezca una alteración accidental que las modifique puntualmente o que cambie la armadura.
Alteraciones accidentales
Son las que se aplican a una sola nota, por fuera de lo que indica la armadura. Su efecto dura lo que dura el compás en el que aparecen: alcanza a todas las notas iguales dentro de ese mismo compás, pero al llegar al compás siguiente, si la alteración no se repite, la nota vuelve a su estado anterior.
Pensalo así: si aparece un do ♯ como primera nota de un compás, no hace falta volver a escribir el sostenido en el segundo do que aparezca en ese mismo compás — ya está "contagiado". Pero en el compás siguiente, si no se vuelve a indicar el ♯, el do vuelve a ser natural.
Alteraciones de precaución o cortesía
Son alteraciones que, estrictamente, no serían necesarias, pero se escriben igual para evitar errores de lectura y recordarle al intérprete el estado real de la nota. Funcionan como un refuerzo visual, y muchas veces aparecen entre paréntesis para dejar claro que se trata de un recordatorio y no de un cambio nuevo.
Siguiendo el ejemplo anterior: si en el compás posterior al do ♯ aparece un do natural, técnicamente no habría que aclarar nada, porque la alteración accidental ya no tiene efecto. Aun así, muchos editores prefieren agregar el becuadro como cortesía, para que no haya lugar a dudas.
Cada alteración es una decisión de escritura pensada para que el intérprete lea sin ambigüedad. Dominarlas es dominar el idioma con el que está escrita la música.
Con estas herramientas ya podés mirar cualquier partitura y entender por qué una nota suena como suena: si está en la armadura, si es accidental o si simplemente te están recordando algo que ya sabías.
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