Un intervalo es la distancia que existe entre dos sonidos. Se cuenta yendo de nota en nota, incluyendo tanto la de partida como la de llegada, y además de un número (2ª, 3ª, 4ª...) cada intervalo tiene una calidad que precisa esa distancia: mayor, menor, justa, aumentada o disminuida, entre otras. Hoy nos detenemos en el más pequeño de todos: la segunda.
Qué es un intervalo de segunda
Una segunda es la distancia entre dos notas consecutivas, sin ninguna otra nota entre medio: DO–RE, MI–FA, SOL–LA. Lo interesante es que esa distancia no siempre mide lo mismo. Según cuántos tonos o semitonos separen a las dos notas, la segunda puede ser menor, mayor o aumentada.
2ª menor: la distancia de un semitono
Es la segunda más chica que existe, porque corresponde a la unidad de medida más pequeña de nuestro sistema: el semitono. Un ejemplo clásico al piano es MI–FA, o SI–DO: ahí no hay ninguna tecla negra entre medio, porque la distancia ya es de un semitono.
2ª mayor: la distancia de un tono
Si a esa distancia mínima le sumamos otro semitono, obtenemos un tono completo, y ahí aparece la 2ª mayor. Es el intervalo típico entre DO–RE, RE–MI o FA–SOL: dos teclas blancas con una tecla negra entre ellas.
2ª aumentada: cuando la distancia se estira
Si a la 2ª mayor le agregamos un semitono más, el intervalo se convierte en una 2ª aumentada. Suena a un tono y medio de distancia, exactamente lo mismo que una 3ª menor. Es un buen ejemplo de enarmonía: dos formas distintas de escribir un mismo sonido según el contexto armónico o la escala en la que aparece.
2ª disminuida: cuando casi desaparece
En el otro extremo está la 2ª disminuida, que resulta de achicar aún más la distancia de la 2ª menor. Al sonido, es indistinguible de un unísono: la misma nota escrita dos veces, aunque con nombres diferentes (por ejemplo DO–SIb, en algunos contextos teóricos).
Resumen en tonos y semitonos
- 2ª disminuida: 0 tonos (equivale, al oído, a un unísono)
- 2ª menor: medio tono (un semitono)
- 2ª mayor: un tono completo
- 2ª aumentada: un tono y medio (suena igual que una 3ª menor)
Entrenar el oído para reconocer estas cuatro segundas es entrenar la base misma de toda melodía: nada se mueve por saltos grandes todo el tiempo, casi siempre avanza de a pasos pequeños.
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