Un intervalo es, en pocas palabras, la distancia que existe entre un sonido y otro. Es un concepto tan simple como fundamental: toda la arquitectura de la música —melodías, acordes, escalas— se construye a partir de estas distancias entre notas. Entenderlo bien es el primer paso para empezar a leer la música con otros ojos.
Contar la distancia entre dos notas
Pensemos en las notas de la escala mayor ordenadas sobre un teclado, usando únicamente las teclas blancas: DO, RE, MI, FA, SOL, LA, SI. Por ahora vamos a dejar de lado la diferencia entre tonos y semitonos —un tema que merece su propio espacio— y a concentrarnos solo en el orden de las notas.
Ahora bien: ¿cuál es el intervalo entre DO y FA?
La respuesta es una 4ta, porque hay cuatro notas desde el DO hasta llegar al FA: DO–RE–MI–FA.
Un detalle clave para no perderse nunca: tanto la nota de partida (DO) como la nota de llegada (FA) se cuentan dentro de la operación. No se cuenta la distancia "salteando" el primer sonido, sino incluyéndolo.
Un segundo ejemplo
Probemos con otro caso. Según lo que acabamos de ver, ¿cuál es el intervalo entre RE y SI?
La respuesta es una 6ta, porque entre RE y SI hay seis notas: RE–MI–FA–SOL–LA–SI.
El procedimiento es siempre el mismo: conocer bien el orden de las notas de la escala y contar desde la nota de partida hasta la nota de llegada, inclusive ambas.
Los intervalos, de a uno
Con esta lógica podemos nombrar todos los intervalos posibles. Cuando la nota de partida y la de llegada son la misma, hablamos de un unísono (equivalente a un intervalo de 1ª). A partir de ahí, la numeración sigue de forma natural:
- 2ª
- 3ª
- 4ª
- 5ª
- 6ª
- 7ª
- 8ª (la octava)
Y la cuenta puede seguir más allá de la octava, con los mismos criterios.
Lo que viene después
Este es solo el punto de partida. Los intervalos también pueden ser ascendentes o descendentes según la dirección en la que se muevan, y se clasifican además como mayores, menores, justos, disminuidos, aumentados, superaumentados o subdisminuidos, según la cantidad exacta de tonos y semitonos que contengan. Esa capa de precisión merece un artículo propio: por ahora, lo importante es que quede bien afianzada la idea central —contar la distancia entre dos sonidos, incluyendo siempre el primero y el último.
Todo lo demás en la teoría de intervalos es un refinamiento de esta idea simple: distancia, contada nota a nota.
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