Técnica y bienestar

Sistema consciente para la técnica del movimiento

Pensamiento, lengua, respiración y movimiento: el sistema de Fedora Aberastury para tocar con el cuerpo entero, presente y sin tensión.

Violinista tocando junto a un piano de cola

Cada vez que busqué información sobre el Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento —así lo llamó su creadora, Fedora Aberastury— me encontré con muy poco material disponible. Por eso quiero compartir acá lo que fui aprendiendo de este sistema, con la intención de que se difunda más y de invitarte a tomar una consciencia mayor sobre el rol del cuerpo cuando tocás un instrumento.

En todos mis años en el ambiente musical noté que la consciencia corporal casi no aparece en la forma en que se enseña a tocar. Y es un tema de fondo: somos seres integrales, y tocar un instrumento no es solo cuestión de brazos, dedos y estudio mental. Es el cuerpo entero.

«Eduquemos al hombre, los que estamos en la tarea de enseñar, para que pueda hacer un mejor uso de sí mismo. Cada parte de su cuerpo reconocida con amor debe ser su más preciado bien, y el mecanismo de las articulaciones será sin duda alguna, una de las claves más importantes para el desarrollo de la técnica.»

— Fedora Aberastury, Escritos

¿Qué es el Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento?

«No es lo mismo mover que pensar en mover, son dos acciones diferentes. En la comprensión de esta simultaneidad radica el desarrollo de la técnica, la seguridad de un recorrido del movimiento y su respuesta total.»

— Fedora Aberastury, Escritos

Seguro te preguntás qué es exactamente esta Técnica del Movimiento. Es una pregunta que puedo intentar responder con palabras, pero que en el fondo es un trabajo corporal: necesitás transitarlo en tu propia experiencia para vivenciarlo y entenderlo de verdad.

Como su nombre lo indica, es un sistema consciente que invita a tener mayor discernimiento sobre las partes del cuerpo involucradas en cada movimiento. La secuencia es siempre la misma: primero el pensamiento, después la lengua, después la respiración, y ahí recién se produce el movimiento consciente.

Si me muevo en «piloto automático» durante una actividad que repito una y otra vez —como practicar un instrumento— puedo terminar generando malestar físico sin darme cuenta. Con la práctica consciente y sistemática, en cambio, se logra una percepción más íntegra del propio cuerpo: escuchamos mejor lo que nos pasa y ganamos herramientas para actuar apenas aparece una molestia, antes de que se instale.

Pensamiento → Lengua → Respiración → Movimiento

Prácticas conscientes

Empecé a practicar este sistema en 2010, con Ana Cigarrán, discípula directa de Fedora. Desde entonces intento aplicarlo en la vida cotidiana: al ir al supermercado y agacharme para levantar las bolsas, al correr una mesa, al sentarme frente a la computadora mientras escribo esto y, por supuesto, cuando practico violín, canto, o cualquier otra cosa.

Desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir estamos en movimiento constante. Por eso, aunque esta técnica haya nacido pensada para músicos y para los movimientos específicos que exige tocar un instrumento, cualquier persona puede ponerla en práctica. Se trata de tomar mayor consciencia al movernos en las tareas cotidianas y de establecer una comunicación más profunda con nuestro cuerpo, que es el único que nos va a acompañar durante toda la vida.

«El que piensa que la vida es corta es porque nunca vivió cada minuto con sus sesenta segundos.»

— Fedora Aberastury, Escritos

La importancia de la palabra

Las palabras que usamos para transmitir un conocimiento —en una clase, por ejemplo— o incluso en nuestro propio diálogo interno, tienen un peso enorme.

«La palabra concentración cambiarla por atención.»

— Fedora Aberastury, Escritos

Si te digo que empujes el brazo hacia abajo para hacer más fuerza y sacar más sonido, vas a interpretar las palabras «empujar» y «fuerza» como una orden de apretar y ponerte en tensión. En cambio, si te propongo llevar el foco de atención hacia el sonido que querés lograr —y para eso, darle mayor energía al brazo llevándolo hacia abajo, buscando un mayor punto de contacto con el instrumento— no hay tensión: ninguna palabra te invitó a apretar ni a cerrar.

Lo mismo pasa con «estirar» y «abrir». Si te digo que estires, vas a buscar externamente un lugar al que quizás no llegues, porque el músculo se pone duro y tenso. Si te digo que abras, en cambio, el movimiento se genera desde adentro, el músculo queda despejado y libre, y podés llegar con más comodidad y sin lastimarte a donde querías ir.

La práctica y la lengua

Usar la lengua como punto básico y elemental para los ejercicios es un concepto central de esta técnica. Los bebés mueven su lengüita todo el tiempo, y suelen dejarla asomar entre los labios, a la vista de todos. La lengua es un conector fundamental entre el cerebro y el cuerpo, algo que vamos olvidando a medida que crecemos. En occidente, con el paso del tiempo, terminamos dejándola de lado casi por completo.

Fedora lo explicó con mucha claridad en sus escritos, así que prefiero dejar que hablen sus propias palabras:

«La lengua es la receptora fiel de nuestro pensamiento y a través de la comunicación directa con el cerebro se fueron dando despertares maravillosos. Es "ella" la alfombra mágica que nos permite viajar por tierras extrañas, desconocidas y alucinantes…

…El trabajo se hace con la conciencia de la existencia de la lengua. En los ejercicios se trabaja siempre con los dedos de las manos, varios minutos con cada uno, alternadamente y también simultáneamente, para crear el mismo estado de gravedad y peso en los dos lados del cuerpo. Este proceso se convirtió en metodología, y se pudo comprobar que el dedo que entra en acción hace posible la relación con otros centros, dando mayor énfasis a una gama infinita de movimientos nuevos. No hay que apresurar el "movimiento" con recetas o impaciencias. Hay que esperar que se cumpla el ciclo de las correspondencias, que no correlaciones. De este modo creamos la Unidad. Nuestra participación en el trabajo debe ser una constante continua. Comenzamos a funcionar, las potencialidades determinadas de lo posible…

…Aprendamos un poco más. Adentrémonos más profundamente en nosotros mismos. Rompamos con lo conceptual, que tiene su tiempo, para poder encontrar desprejuiciadamente, los caminos de comunicación con nuestra energía creadora.»

— Fedora Aberastury, Escritos

Concluyendo

El Sistema Consciente para la Técnica del Movimiento no es una receta rápida ni una serie de trucos para sonar mejor de un día para el otro. Es una invitación a habitar el cuerpo con presencia real cada vez que tocás: a pensar antes de mover, a sentir la lengua como puente entre la mente y el gesto, a elegir bien las palabras con las que te hablás mientras estudiás. Con el tiempo, esa consciencia se transforma en una técnica más segura, más libre y mucho más sana.

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Llevar esta consciencia corporal a tu estudio diario es un camino que se construye con acompañamiento y práctica sostenida.

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